El equipo profesional comienza su atención a lo largo del embarazo, realizando un seguimiento del mismo, descartando cualquier factor de riesgo, informando a la pareja, visitando el domicilio y ayudando a realizar una buena preparación del nacimiento.
A partir de la semana 36 de gestación el equipo está disponible durante las 24 horas para dar el apoyo que sea preciso y atender el parto desde el momento en el que comience de forma espontánea.
Cuando se inicia el trabajo de parto el equipo se desplaza al domicilio y realiza la atención continuada hasta que nace el bebé y se verifica su bienestar y el de la madre.
 
En el postparto se realizarán visitas de control a las 24 horas y a los 7 días como mínimo, y se favorecerá y apoyará el establecimiento de la lactancia.
 
Durante todo el proceso el equipo actúa desde la confianza, la transparencia y el respeto hacia la madre, el padre y el bebé facilitando la información necesaria para tomar en todo momento las mejores decisiones en base a los criterios de buenas prácticas médicas [1].