Es importante tener en cuenta que un parto en casa no es un parto donde se reniegue de la atención hospitalaria sino que, simplemente, no se acude a ella si no aparecen situaciones en el embarazo o el parto que lo hagan recomendable. Aproximadamente, en uno de cada siete partos planificados en casa el parto termina en un centro hospitalario, bien porque la familia no termina de encontrarse cómoda en el hogar, bien porque el equipo sanitario detecta alguna situación que hace preferible esta opción.

Hay que considerar que el equipo sanitario que asiste el parto en casa cuenta con los medios técnicos y los conocimientos necesarios para realizar una valoración del desarrollo del parto y el bienestar de la madre y el bebé. La mayor parte de las incidencias que pueden producirse, no requieren un traslado hospitalario sino que pueden resolverse satisfactoriamente en el propio domicilio. Este es el caso por ejemplo de la presencia del estreptococo en el canal de parto, la detección de líquido teñido de meconio, las vueltas de cordón, algún pequeño desgarro del periné o la necesidad de realizar una episotomía.

El seguimiento personalizado del parto permite además valorar posibles situaciones no diagnosticables en el embarazo y plantear, en consecuencia, un traslado al hospital sin que este, en la  mayor parte de los casos, tenga que realizarse con un carácter de urgencia. Este es el modo de proceder ante algunas situaciones excepcionales tales como desproporción pélvico-cefálica, desprendimiento parcial de placenta o prolapso de cordón. Con las condiciones expuestas, y gracias a los métodos de diagnóstico actuales ya desde el embarazo, el porcentaje de situaciones imprevisibles en un parto en casa en las que sea vital una intervención hospitalaria en un tiempo inferior a 45 minutos es extremadamente bajo y equiparables en términos de frecuencia y consecuencias para la salud materno-infantil a complicaciones propias de los centros hospitalarios como determinadas infecciones o actos médicos dañinos.

Así pues, si bien no existe ningún lugar donde el parto tenga un riesgo cero, es posible obtener niveles muy altos de seguridad y alternativas para resolver eventuales problemas tanto en los partos domiciliarios como en los partos hospitalarios.

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