Traemos al blog esta semana dos artículos de opinión sobre el parto publicados recientemente. Son dos puntos de vista distintos donde se reflexiona a partir de diferentes experiencias y presupuestos sobre el parto en casa… posiblemente la lectura del primero sea un contrapunto crítico al segundo.

Nosotras parimos, ¿nosotras decidimos? Mariana Urquijo Reguera. El imparcial

Pudiera parecer una moda para llenar titulares de revistas femeninas, y sin embargo, se trata más bien de la conciencia de una vieja forma de maternidad que despierta y se propaga por nuestras sociedades. El cuestionamiento del enfoque del embarazo y del parto desde la perspectiva médica dominante cobra fuerza desde valores y emociones tan básicas como el respeto y la libertad.

Comencé a investigar sobre el tema porque en mi contexto de mujer, occidental, universitaria (y con familia de médicos) nunca había oído hablar de otra posibilidad que no fuera el parto en el hospital. Al principio me impactó el hecho de poder parir en la casa de una, me pareció ciencia ficción la posibilidad de parir acompañada y no intervenida, así que mientras salía de mi estupor me informé…  [Leer artículo completo]

 


Violencia Obstétrica. Jorge Alcalde. Libertad Digital. 20 julio 2012

El término que encabeza este artículo recorre recientemente internet y ha dado cobijo a un creciente número de mujeres que reclaman una participación en el parto más activa y determinante de lo que los sistemas sanitarios occidentales suelen permitir. Tanto éxito ha tenido, que en algunos países como Argentina y Venezuela la “violencia obstétrica” se encuentra tipificada como delito.

¿En qué consiste? No existe demasiada uniformidad al respecto. En esencia se trataría de todo comportamiento del personal sanitario durante el parto que pueda ser doloso para la mujer que va a dar a luz. Y en ese difuso cajón de sastre entran por igual repugnantes casos de abuso, desprecio o vejación a las mujeres como discutibles decisiones médicas sobre la estrategia a seguir en el paritorio. Los defensores de la tipificación de la violencia obstétrica incluyen en sus demandas tanto el insulto o el comentario ofensivo de un impresentable médico en la sala como la denegación de ser atendida según las normas de la “medicina natural”. En el primer caso cuentan con todo el apoyo de la comunidad médica en sus demandas. En el segundo… ya no tanto. [Leer el artículo completo]