¿Por qué en nuestro país el coste del parto sólo es asumido por la seguridad social si éste se realiza en un entorno hospitalario? ¿Qué otras opciones pudieran plantearse?

En una entrada anterior recogíamos la opinión del médico Rafael Olalde en el que planteaba el parto en casa como un lujo de clase acomodada. Muy probablemente ésta no sea una opción cultural como una opción económica, con más motivo aún en un contexto de crisis en el que, además, se han anulado las ayudas a la maternidad de 2.500 euros.

La sanidad pública cifra el coste de un parto hospitalario en unos 1.600 euros y en 3.000 euros el coste de una cesárea [Datos facilitados por el ministerio de sanidad en junio de 2010 a raíz de la propuesta de la “factura en la sombra”] … cifras equiparables a los costes de un parto domiciliario.

No obstante, esta propuesta no está exenta de debate. Con la escasa demanda actual no es todavía imaginable la creación  de una red pública de profesionales para la atención del parto en casa. Siendo servicios privados ¿deben ser costeados con dinero público?… En la mayoría de Comunidades Autónomas la administración no ha dudado en recurrir a la sanidad privada para complementar los servicios públicos  cuando estos no han sido capaces de dar cobertura a las necesidades de los ciudadanos… ¿parir en casa es un derecho o un privilegio?

El debate no es sólo económico. Existen también múltiples prejuicios por parte de la clase médica, de las instituciones sanitarias y de la mayor parte de la población.  Sirvan como ejemplo las estentóreas declaraciones del presidente de la SEGO  o bien, en una línea más documentada y reflexiva, la editorial de septiembre de 2010 de la revista “Evidencias en Pediatría” donde se cuestiona, desde claves médicas y sociales,  si existen suficientes evidencias para proponer el parto domiciliario como una opción alternativa al parto hospitalario… Quizás resulte paradójico que lo haga a raíz de la publicación de un metaanálisis en el que se constata, a pesar de los autores, que los partos hospitalarios suponen un mayor riesgo para la salud materno-infantil que los partos domiciliarios asistidos por profesionales sanitarios.

En este contexto, surgen, ocasionalmente, opiniones, voces, campañas y llamamientos que solicitan la inclusión del parto en casa en las prestaciones de la seguridad social. Así se ha hecho desde la Asociación El Parto es Nuestro, la Asociación criar con el corazón familias, Congresos de Matronas… también se está promoviendo recientemente a travésde las redes sociales

Ojalá, más pronto que tarde, cada familia, pueda elegir, sin presiones, ni económicas ni sociales, la opción de parto que mejor convenga a sus necesidades y preferencias… a ello esperamos contribuir también con este blog.