30 abril 2015

(“Parto emocional. Vivir y acompañar el nacimiento”. páginas 23-24)

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En determinados contextos, el movimiento en favor de la humanización hace referencia a un benevolente ejercicio de amabilidad hacia los pacientes para que se sientan protagonistas en ciertos momentos, dándoles libertad de elección en algunos detalles del parto […] En otros contextos “humanización” se configura como una lucha activa por el empoderamiento de las familias dentro de un marco que es calificado como “violencia obstetrica” […]

Entre una y otra postura existen diversas propuestas orientadas a suprimir prácticas médicas inútiles o contraproducentes, acondicionar los lugares de parto, introducir nuevas estrategias de atención, promover una participación mayor de las familias y obtener su satisfacción no solo con los resultados sino tambien con los procesos. Cuesta saber cuál va a ser el alcance del proceso de humanización del nacimiento, si se trata realmente de un auténtico proceso de cambio en términos de vinculación, libertad, responsabilidad y confianza o si son leves correcciones en vistas a garantizar que todo siga igual […]

En este proceso se hace particularmente importante entender qué es un parto humano, qué tiene en común con el parto de otros mamíferos y qué tiene de particular…

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